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DESMI, A.C. Desarrollo Económico Social de los Mexicanos Indígenas, A.C. HISTORIA DE DESMIMensaje
de Victoria Espejo Villalobos (miembro de DESMI durante 21 años). Testimonio
Histórico. En
1969 se fundó DESMI, A.C. en San Cristóbal de Las Casas, impulsado por Don
Samuel Ruiz y un grupo de personas solventes interesadas en la cuestión social.
DESMI era una institución nacional que tenía presencia en el Distrito Federal,
en la Tarahumara, en el Estado de Hidalgo, en Yucatán y en Chiapas, trabajando
principalmente con población indígena. En 1972 se formalizó la institución
auspiciada por la Diócesis de San Cristóbal nombrándose Secretario Ejecutivo
a Javier Vargas Mendoza, y se instala una oficina en la Calle Real de Guadalupe,
ya que anteriormente los archivos se encontraban en la oficina de Don Raúl Jiménez
Paniagua, Presidente de la Asociación Civil, así mismo se ocupó una
secretaria que mantuviera la presencia en la oficina y llevara la contabilidad. Según
recuerdo, la oficina era sólo una tramitadora de proyectos de una sola agencia
Catholic Relief Services, el trabajo consistía en enviar el proyecto, recibir
el cheque en dólares, cambiarlo a moneda nacional y dárselos a los ejecutores
del proyecto. En esa época se realizaron proyectos de agua potable,
construcciones, carreteras, extensión del hospital de Altamirano, programas de
reparto de leche, de ropa usada, etc. Uno de los primeros proyectos fue para la
Misión Chamula que presidía el Padre Leopoldo Hernández, de feliz memoria. Con
la llegada de Jorge Santiago a la secretaría ejecutiva en 1974, se inició un
proceso de búsqueda constante de lo que debería ser el Proyecto de DESMI: la
diversificación tanto de Agencias donantes, como de solicitantes de proyectos y
la preocupación de responder a las necesidades del pueblo de una forma pedagógica
y organizativa. La
relación con la Diócesis era decisiva tanto en la tramitación de proyectos
como en los destinatarios de dichos proyectos, se hacían asambleas anuales de
DESMI, en las que se revisaban los proyectos económicos, se hacían algunas críticas
a su ejecución, se veía la posibilidad de tramitar otros. Estas reuniones
llegaron a ser diocesanas, pues estaban representados todos los equipos, asistían
también algunos directivos de Catholic Relief Services y posteriormente de
OXFAM, así como los socios de la asociación civil: Don Raúl Jiménez, el Ing.
Carlos Rodríguez, el C.P. Camerino Sanromán, el Sr. José Urtis, y el Sr.
Zarquis. En
este tiempo comenzó la diversificación de las Agencias como OXFAM, de
Inglaterra; Entraide et Fraternité y Broedelijk Denle, de Bélgica;
posteriormente con Desarrollo y Paz de Canadá; etc. DESMI, crecía....pero no tenía la capacidad de ejecutar un objectivo propio, ni intervenir directamente con los que se beneficiaban del proyecto ya que estaba supeditado a los requerimientos y planeamientos de los agentes de pastoral aún siendo él responsable directo de los proyectos ante las Agencias. De acuerdo con don Samuel se independizó DESMI de la Diócesis, conservando una relación de trabajo solamente. Comenzó
una nueva etapa para DESMI: dar mejor aplicación de los recursos para que las
comunidades se beneficiaran económicamente, se fortalecieran, pudieran decidir
por sí mismas y fueran gestoras de su historia y no para que se fortalecieran
las instituciones donantes o DESMI. En largos diálogos tanto con las Agencias,
como con las comunidades que recibían los apoyos se fueron gestando los
objetivos, la metodología y las ideas para encontrar la eficacia requerida para
cambiar las relaciones de producción y comercialización de la economía
campesina. En
relación con las Agencias Internacionales de Cooperación al Desarrollo, Jorge
en largos diálogos con los funcionarios que nos visitaban los convenció de que
si querían verdaderamente “ayudar” a los pueblos en desarrollo, era
necesario poner criterios de acuerdo con los beneficiados y no imponer los suyos
y exigir resultados conforme a ellos según su cultura europea o norteamericana,
uno era respecto a la “eficacia” cuantitativa, cuando lo importante, por
ejemplo, era la capacidad organizativa que podía generar el proyecto. Entre
otros logros de estas relaciones se consigue también el respeto de las
instituciones hacia las comunidades, que visitaban sólo cuando estas lo permitían.
Se
inicia el “Fondo Revolvente” para apoyar pequeñas iniciativas de producción
agrícola y comercialización de la misma, tanto a pequeños propietarios como a
ejidatarios y comuneros, fondo del que se disponía para dar préstamos que
pagaban cada año, con posibilidad de abonar, y con el 1% de interés que pocas
veces se cobraba, en general se les devolvía para que lo invirtieran en alguna
iniciativa de la comunidad. Es de notar que salvo algunas excepciones, los pagos
fueron cubiertos, y cuando no tenían para pagar venían a disculparse y a poner
nueva fecha. En
los resultados de algunos de los proyectos se llegó a constatar un beneficio
individual y no el de la comunidad, entonces surgió la idea del trabajo
colectivo, el equipo elaboró una metodología para este fin y con la ayuda de
agrónomos que en diferentes épocas colaboraron con DESMI se evaluaba el
resultado de estos proyectos, no tanto en el sentido de la productividad, aunque
también se consideraba importante, pero más bien en el resultado de la
organización en el trabajo. Evaluando este trabajo nos dimos cuenta que algunos
grupos se juntaban solamente para pedir el crédito y después para venir a
pagarlo. Esto generó un nuevo criterio en DESMI, se apoyarían solo proyectos
que solicitaran grupos pertenecientes a organizaciones sociales independientes. El
proceso de búsqueda sigue, de los colectivos ahora se pasa a la Economiá
Solidaria, concepto que fue fraguando, lo que desde un principio se vislumbraba
que podría ser el fortalecimiento del pueblo en lo económico, de tal manera
que esto ayudara al fortalecimiento de lo social y de lo político. Así DESMI,
A.C. más que una institución es un proceso de búsqueda que se abre a los
cambios generados por la realidad, para dar la respuesta oportuna a las
necesidades del pueblo en la consecución de una sociedad democrática. Todo
este proceso estuvo sustentado por la cercanía y diálogo con las comunidades
en las que se tenían los proyectos, por un análisis continuo de la realidad,
estudios, y diálogos con otras ONGs, con especialistas en cuestiones sociales,
y gracias también a las personas que en diferentes épocas colaboraron con
DESMI, y que se integraron al trabajo con verdadera entrega, asumiendo y creando
al lado de Jorge lo que ahora es DESMI. Fueron muchas y a riesgo de olvidar
alguna no las menciono. Y también a las Agencias donantes que se plegaron a los
criterios y que fieles han seguido con su apoyo. Es
imposible abarcar todo un trabajo de treinta años en 20 minutos, hay mucho más
que decir, pero éste es sólo un pequeño resumen surgido de una cabeza de la
que el olvido se enseñora. No consulté ningún archivo, no sé fechas
precisas. Lo que queda en mi es un gran agradecimiento al Señor por haberme
permitido colaborar con un grano de arena a esta empresa que desea construir un
mundo más justo y más fraterno.
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